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Irak es una costra negra en la historia reciente de la humanidad. Una costra negra que crece todos los días, pudriendo todo a su paso, salpicando sangre y pus.
La guerra comenzó el 19 de marzo de 2003 cuando la coalición formada por Estados Unidos, Australia e Inglaterra invadió Irak. ¿Se acuerdan de los objetivos?: encontrar y confiscar las armas de destrucción masiva, derrocar el gobierno de Saddam Hussein e instaurar un gobierno "democrático". El gobierno de Hussein cayó, las armas no aparecieron, la democracia... Bueno.
En Estados Unidos han comenzado las conmemoraciones por el Día de los Caídos (Memorial Day). Todo el fin de semana ha habido una serie de discursos grandilocuentes, desfiles de veteranos, y el lunes 26 habrá un minuto de silencio nacional en memoria de los caídos en la guerra.
No se puede saber exactamente cuántos soldados estadounidenses han caído en Irak, las últimas cifras hablan de 4,000. Pero esto no es nada comparado con las cifras de civiles muertos en Irak durante la guerra, que oscilan entre 70,000 hasta 2007 y 151,000 en 2008. En comparación, los atentados del 11 de septiembre dejaron 2.973 muertos.
En un ensayo de reciente publicación, titulado Ciudad Pánico, Paul Virilio reflexiona sobre una nueva modalidad de la guerra, en la que el 80% de las pérdidas están del lado de los civiles, mientras que en la guerra tradicional era exactamente a la inversa. En consecuencia, la nueva guerra no es contra la fuerza militar de los países, sino contra la población civil ofrendada en holocausto.
Llama la atención que el gobierno de Bush haga homenajes a los caídos en Irak cuando se sabe que, desde 2001, los militares de EU han incinerado los cuerpos de sus soldados caídos en Irak y Afganistán en crematorios para perros y gatos. Se dice que los cremaban en hornos separados, pero las familias que perdieron a sus hijos, esposos y padres en la guerra nunca sabrán si la urna que tienen en sus casas contienen las cenizas de sus seres queridos o están mezcladas con los restos de perros y gatos.
Hoy día el ejército de Estados Unidos está reclutando soldados en México como carne de cañón. Aquel que quiera obtener residencia en el gabacho y un empleo bien remunerado puede enlistarse como "escudo humano" y jugársela.
¿Y saben quién es el encargado de reclutar en México soldados para Irak? Nada menos que Ricardo Sánchez, el ex oficial mayor de grado de origen mexicano que sirvió la prisión de Abu Ghraib.



En premio por esto, el ex oficial mayor de grado fue ascendido a general cuatro estrellas y jefe del Comando Sur. Está reclutando, por si le quieren entrar.


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